miércoles, 30 de noviembre de 2011

El niño entre los 7 y 9 años



Esta etapa es llamada la infancia intermedia, el niño de esta edad tiene ya mucho más estructurados los procesos del pensamiento, quizá el más notorio es que exige una justificación lógica a cada idea expresada, esto lo lleva a exigir una explicación para todo lo que se le propone, incluyendo las reglas. Es por eso que en esta etapa, en la que siguen siendo básicas las reglas y los límites, es recomendable que lo hagas partícipe del establecimiento de las mismas, así como de las consecuencias obtenidas por no cumplir con ellas.

Como parte de su necesidad de tener una explicación lógica para todo, empieza a desaparecer el juego fantasioso y puede empezar a percatarse de la condición finita de las cosas y de algunas amenazas reales. Esto podría llevarlos a desarrollar miedos que antes no sentían, miedos a situaciones reales como a cualquier daño físico, herirse, sangrar, enfermedades o incluso la muerte. Es muy enriquecedor para ellos que al presentarse estos miedos los valides evitando frases como “¿de dónde sacas eso? ¡No pienses tonterías! Y lo sustituyas por una explicación lógica y tranquilizadora del por qué él (o sus seres queridos) no están en riesgo.

El niño de esta edad tiene un desarrollo social mayor, en mucho promovido por la escuela. Se hace sensible a las críticas de los demás, así que tu participación es básica para centrarle en sus fortalezas. Muchas veces necesitan ayuda para expresar sus sentimientos de enojo, tristeza o frustración, dado que mostrar debilidad se les hace complicado, se viven “demasiado grandes” para mostrar vulnerabilidad. Nuevamente es necesaria tu intervención para modelarles estos sentimientos, y sobre todo, validárselos en cualquier momento. Ellos necesitan entender que estas emociones no son malas, que no le ponen en un nivel de “bebé” (cosa a la que se negarán en todo momento, y cualquier expresión que les haga sentir como tales, será absolutamente rechazada), necesitan ayuda para expresarlas y canalizarlas de manera constructiva. Es recomendable estar atentos a esto, ya que si, por un lado le dices al niño que puede expresar sus sentimientos de tristeza, miedo o frustración, pero en otros les coartas esta expresión diciéndole: “no llores, pareces bebé”, “¿por qué tienes miedo si ya eres grande?”, etc. entonces el mensaje es confuso.

En esta etapa hay una clara tendencia al malhumor constante. Esto se debe a que polarizan sus propios puntos de vista. Una experiencia sólo puede ser extraordinaria o terrible. De la misma manera puedes oír de manera constante expresiones como “eso no es justo”. Esto forma parte de la adquisición de la capacidad para emitir juicios morales, y poco a poco cambiará esa justicia unilateral, en la que sólo es justo lo que le beneficia, por una capacidad de poner el “deber” sobre el “querer”.

Otra manifestación de estos nuevas habilidades sociales y morales se expresa en la capacidad de participar en juegos de equipo y reglamentados. Empiezan a poner el bien común, como puede ser el éxito del equipo,  sobre el individual. Si no participa en este tipo de actividades, es buen momento para animarlo a hacerlo.

 En este nivel de desarrollo es capaz de comprender y dar espacio al punto de vista de los demás, aunque aún les resulta difícil ser empáticos con los sentimientos y las necesidades de otros.

Establecer espacios de diálogo con tu hijo, validar sus sentimientos y dar oído a sus propias teorías de las cosas, harán que esta etapa sirva de base para una pre-adolescencia en la que tenga bien claros sus valores, sus juicios y sepa que ante todo, lo amas de manera incondicional y su persona, sus opiniones y sus sentimientos son valiosos y merecedores de respeto.

 Rosamary Rodríguez Piana                                                  
Coach de Vida y Asesora de Crianza

3 comentarios:

  1. Comadrita, eres verdaderamente maravillosa. Te felicito por este espacio y por todo lo que ofreces a las personas como yo, que vamos a ciegas tratando a los chiquillos como Dios nos da a entender. Gracias por tus palabras. Dios te siga llenando de bendiciones.
    Te quiere mucho, tu comadre de acá, la Villa Rica de la Vera Cruz. Besos.

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  2. Comadre querida! Gracias por leerme. Te mando un beso grande, yo también te quiero mucho!

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  3. Cuando termino de leer el último párrafo de tu articulo coincido de lo importante que es la validación de sus sentimientos, pues es lo que nos permite tener un mejor contacto padres-niños y también darnos cuenta como padres, de que tan sensibles estamos nosotros como para hablarles con una parte que me parece NECESARIA , con la VERDAD, y retomando tu artículo, que es igual a RESPETO.¡INTERESANTE ARTICULO !FELICIDADES!

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